domingo, 24 de julio de 2011

"The Raven". Edgar Allan Poe



el cuervo

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos.  Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!







jueves, 21 de julio de 2011

El pas del temps al món de l'art i l'obra de Navarro Llinares

Abans, en l'art calien uns quants segles per a passar d'un estil a un altre, inclús els períodes de transició podien abarcar desenes d'anys. Però això últimament ha canviat, els nous avanços tecnològics, la riquesa cultural i el fort compromís social d'alguns envers les fites hisòriques, ha provocat que la concepció de l'art haja canviat de manera increïble si comparem amb els segles passats. Aquesta revolució va esdevindre al segle XX, durant les avantguardes, en menys de trenta anys van sorgir un fum d'estils que van caracteritzar l'època (cubisme, futurisme, dadaisme, surrealisme, etc.). Això no vol dir que es trencara amb tot l'art vist fins aleshores, sinó que es va realitzar un canvi, una fusió entre les influències anteriors i les noves tècniques sorgides pels fets de l'època. En l'actualitat, aquesta diversitat d'estils segueix fins arribar al punt que en una mateixa sala d'exposició d'art actual, com la de l'Art Nostre a Banyeres, pots observar pintures, collages, jocs de llum, reproduccions de vídeo en fustes, etc. Es una diversitat tan clara que reflexa molt bé el que es la nostra cultura en sí, una cultura marcada per allò tradicional però també per les noves innovacions. Es veu molt bé aquesta fusió entre les influències antigues i el món actual en l'obra que analitzarem a continuació, en ella es barreja el gens innovador tema del pas del temps amb certs aparells propis de l'època en què vivim (altaveus, micròfons...).

Doncs bé, ens trobem davant una obra de Juan F. Navarro Llinares. S'anomena “Un objeto casi imperceptible”. Aquesta obra no es tracta d'un quadre, ni d'una escultura, més bé es un conjunt d'objectes disposats de manera que tenen més importància iconogràficament parlant que en quant a forma. Està composta per una sèrie de rellotges, setze en concret, disposats en una paret en tres files de quatre. Al seu davant hi ha un micròfon de peu dirigit cap als rellotges, aquest micròfon està connectat a un altaveu que a la vegada està enganxat al corrent elèctric. I dit això, l'obra d'art en si ja està descrita, però la cosa no acaba ací.

Com ja hem dit abans, es tracta d'una obra que es caracteritza per la seua importància en quant a la iconografia i el simbolisme, simplement hem de parar-nos a mirar-la una estona, aleshores no tardarem a adonar-nos de tot el que aquest conjunt d'objectes suposa. De fet, el títol de l'obra en si ja ens dona una pista, un objecte quasi imperceptible, quasi imperceptible però que a la llarga dóna uns resultats més que perceptibles: el temps. El temps, què seria sinó? En el moment en que veiem un micròfon dirigit cap a una sèrie de rellotges i connectat a un amplificador veiem el pas del temps. Eixe element abstracte que tant influeix en les nostres vides a la llarga però de l'aparença del qual sembla que no ens percatem durant el dia a dia. Doncs bé, l'autor d'aquesta disposició d'objectes ha volgut evitar que ens oblidem del pas del temps; encara que a vegades l'ignorem, aquest sempre està ací, al nostre voltant sense abandonar-nos fins que ens arribe l'hora. El que ha pretés Navarro Llinares és pujar-li veu al temps (servint-se de la metàfora del soroll dels rellotges) per a que així siguem sempre conscients de la presència d'aquest i a la vegada conscients de la seua rellevància. Davant això, tots podem pensar que l'actitud de l'autor es prou malèvola (ens està recordant que arriba un moment en que tot finalitza i morim), més bé, jo diria que és realista i pot resultar productiva: ens esforcem per tapar un temps que va passant, l'ignorem comprant-nos cremes anti-edat i fent-nos operacions estètiques, però arriba un moment en que no es pot ignorar més. Per això pense que l'autor és directe i clar en aquesta obra: no ignoreu el temps, sempre està ací, no podeu combatre'l, a tot cas, gaudiu-lo. Per tant, pense que la finalitat de qualsevol obra d'art que tracte del pas del temps és: o amargar-se més la vida i caure en un profund desencís de viure o preocupar-se per gaudir-la i aprofitar-la tenint sempre present que és efímera. Això suposa que la interpretació de les obres d'art que giren entorn a la temàtica del pas del temps siga molt subjectiva ja que depèn de com es la persona que contempla l'obra i del context social en què es veu immersa. No obstant reitere que des del meu punt de vista l'obra és més una advertència (el temps passa i s'ha d'aprofitar) que una amenaça (aneu a acabar tots morts en menys del que us espereu).

Dit tot això passarem a analitzar la presència de la temàtica del pas del temps en certes obres d'art al llarg de la història per tal de deixar més clara l'explicació sobre l'obra de Juan F. Navarro Miralles. El tractament del pas del temps al món de l'art va aparèixer amb el concepte de “vanitas”, paraula llatina que vol dir “vanitat”. La “vanitas” és un concepte que s'ha aplicat a una categoria particular de natura morta d'alt valor simbòlic i religiós que va tindre una especial importància durant el barroc. El seu nom, així com la seua concepció, es relacionen amb un paisatge de l'Eclesiastès “vanitas vanitatum, et omnia vanitas” (vanitat de vanitats, i tot és vanitat). El missatge de tot això és la inutilitat dels plaers mundans enfront la certesa de la mort, animant a l'adopció d'un punt de vista pessimista sobre la vida; per a transmetre'ns aquest missatge pintaven a les seues composicions calaveres, rellotges, flors músties, fruita passada, etc. Per exemple, a aquesta natura morta de Philippe de Champaigne hi ha pintada una calavera, un rellotge i una flor.
Després d'analitzar l'inici del tractament del pas del temps a certes pintures, passarem a parlar d'altres més actuals com per exemple: “Les tres edats de la dona” (1905) del modernista Gustav Klimt, obra en què es mostra la fugacitat del temps donant a conèixer les tres etapes de la vida. I obres pertinents a les avantguardes (esmentades anteriorment) com: el quadre cubista de Marcel Duchamp “Nu baixant les escales” (1911), en què se'ns mostra el pas del temps de manera que quan contemplem l'obra no veiem un nu estàtic sinó molts nus que denoten moviment. I el famós quadre pertinent al cubisme “La persistència de la memòria” (1931) de Salvador Dalí, pintura on apareix el tema dels rellotges que tant es relaciona amb l'obra de Navarro Miralles.





I ja per finalitzar, després d'haver comparat aquesta obra amb les seues possibles influències, sols ens queda destacar el valor cultural que l'exposició Art Nostre suposa. Ha acostat als banyeruts una xicoteta proporció d'art que és, com bé diu el nom de l'exposició, nostre, ja que prové de nombrosos artistes de la contornada que hauríem desconegut de no ser per l'exposició. Està molt bé que vulguen acostar el nostre art a pesar de no obtindre tant reconeixement com qualsevol altre, però això no vol dir que aquestes obres no tinguen una història al darrere i no siguen importants. Qualsevol obra d'art pot ser beneficiosa i pot fer reflexionar tothom, siga més reconeguda o menys. Acostar l'art autòcton al poble és més que beneficiós.

lunes, 4 de julio de 2011

"BIG FISH" I LA SUBJECTIVITAT EN EL MÓN DEL CINEMA.

És evident que el cine no el fan solament les persones que participen en la realització d'una pel·lícula; el cine també el fem els espectadors. Es per això que considere el cine com un art subjectiu. Podem veure una pel·lícula que ens resulta meravellosa mentre que a un altre li pot semblar una pel·lícula més, sense donar-li gens d'importància. Està clar que un film es bo quan per unanimitat és escollit com a tal; no obstant, sempre hi ha la típica pel·lícula a la que no se li ha donat massa importància però que per a una persona és meravellosa. Va a ser per això una pel·lícula més dolenta que la que ha tingut més anomenada? Sens cap mena de dubte, no.

Si una pel·lícula ens ha semblat meravellosa és perquè ha connectat plenament amb nosaltres i s'ha adaptat a les nostres circumstàncies personals o inclús a les nostres aspiracions futures. Si una pel·lícula es capaç de fer reflexionar profundament a una persona sobre la seua vida i li incita a realitzar un canvi en aquesta és perquè és una molt bona pel·lícula, diguen els sondejos el que diguen.

Aquella sensació que experimentes en el moment que veus una pel·lícula que et provoca totes aquestes reflexions és meravellós, i sols aquell que ha passat per això sap a què em referisc (caldria destacar que aquesta sensació no sols s'experimenta gràcies al món del cinema ja que, abans de l'aparició d'aquest i encara en l'actualitat, la literatura ha estat un element de gran importància en quant al fet de fer reflexionar les persones). És impossible oblidar el dia que veus una d'aquestes pel·lícules. I ara, concretant, he de referir-me a la pel·lícula de Tim Burton “Big Fish”. Recorde la nit d'estiu que la vaig veure, i us preguntareu: què tindrà d'especial? Doncs, la veritat, no ho sé. Aparentment és una pel·lícula normal, conta una història, encara que d'una manera un tant estranya i per això curiosa, però al cap i a la fi és una història; no té més.

Per evitar que vos perdeu us diré que Big Fish és una pel·lícula que ens conta la vida d'un home a partir de les històries que li torna a contar al fill quan ja és vell. Aquestes històries estan caracteritzades per ser molt peculiars i per barrejar la realitat amb la ficció fins que arriba un punt en què l'espectador es desconcerta; és el més pur estil Tim Burton: narracions i imatges surrealistes que ens resulten estranyes i desconegudes, inclús tenebroses. Aquestes narracions resumixen la vida d'Edward Bloom, un home que no ha nascut per ser normal, és un peix gran a un món xicotet. I a partir de la metàfora del peix gran es construeix la història, una història de contínua superació que ve iniciada gràcies al coneixement del protagonista de com morirà. En el moment en que coneix açò gràcies a una bruixa aparta els riscos de la vida i fa tot allò que desitja sense por a morir. Abandona el seu poble, roman a Spectro, treballa al circ, va a la guerra i, com a la majoria de pel·lícules, s'enamora, però aquesta vegada d'una manera més peculiar. Després de viure tot això acaba fent nombrosos amics un tant fantàstics i estranys com un home llop, un gegant, unes germanes siameses, etc. Cal destacar en especial la importància que se li dona al poble d'Spectro, des del meu parèixer, amb aquest poble es fa una profunda crítica a la globalització: a l'inici de la pel·lícula Spectro és un poble feliç on el món exterior encara no ha fet massa acte de presència, és un poble idíl·lic on tanta bellesa i simpatia fan a vegades que resulte tot una mica estrany; però, anys després d'haver marxat, Edward Bloom torna a Spectro i es troba amb un poble totalment canviat on el món exterior ha fet acte de presència i els embargaments i la mancança de diners han provocat l'arruïnament del poble. Tot açò, i molt més, fan de Big Fish una pel·lícula magnífica, encara que amb tot el que puga escriure ací no serà suficient, s'ha de veure per saber a que em referisc.

Per tant, tinc l'esperança que tot aquell que veja Big Fish s'anime a seguir sempre endavant enfrontant tots els obstacles que trobe pel camí sense escollir sempre la opció més fàcil (però no per això la correcta) i no deixant que altres persones li influïsquen en el seu camí, per què, al cap i a la fi, la nostra vida, per damunt de tot, és nostra, i no tenim dret a quedar-nos atrapats i deixar estar els nostres somnis en allò que són: simples somnis, sols perquè altres persones ens nuguen; sinó que hem d'anar més enllà a buscar allò que ens done la plenitud i per tant, la felicitat. Què us penseu que va fer Edward Bloom sinó? Ell renuncià al seu petit poble, anà a veure món, ajudà a moltes persones, encontrà l'amor de la seua vida i, per damunt de tot, fou feliç.

No us promet una gran pel·lícula, bàsicament perquè allò interessant que pugeu trobar-li no es troba dins d'ella sinó dins de vosaltres. És plenament subjectiu per tant. No obstant i a pesar de tot, la recomane amb l'esperança que hi haja algú a qui li faça reflexionar tant com a mi en el seu dia i encara en l'actualitat.

Abans que res...

Solament diré que tingueu en compte que qui fa aquest blog no és una professional de l'art ni de la literatura ni de tots els altres camps que abarca, simplement una persona a la que li interessen estes coses. Es per això que demane disculpes per qualsevol error que es puga trobar per ací.
I dit això, que passeu un bon estiu!